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El entorno de la víctima de corrupción

Cuando se es víctima de la corrupción.

Bien es sabido que el dato cuesta su peso en oro. Y exactamente la información que puede facilitar una persona directa o indirectamente y diariamente, es un proceso que puede resultar ventajoso para los “corruptos”, a la hora de inmovilizar a un/a «posible» víctima, denunciante de corrupción.

Si bien no es el caso de todos, pero si de algunos de los denunciantes de corrupción, su mayor ventaja frente a la hostilidad que puede llegar a sufrir en momentos de tensión es cuando existe un procedimiento abierto.

Es la contradictoria «soledad». Cuando más necesitamos el apego de aquellas personas que nos importan o aquellos profesionales en los que confiamos, es cuando la naturaleza de los hechos nos muestra una cruda realidad. El entorno desconfía más de nosotros que de la realidad hostil que sufre la víctima.

Pensamos, dada la experiencia que cuando una persona no mantiene un núcleo familiar activo tiene menos vulnerabilidades, que cuando existe el mismo. ¡Comprobado!

La responsabilidad de llevar un hogar compartido nos hace más vulnerables que si en el momento del litigio vivimos solos. Hablando como víctimas tras la denuncia.

Si procediéramos a una posible denuncia a lo primero que nos debemos enfrentar es al «rechazo». El mismo entorno del conflicto es el primer factor que directamente sufrimos. Los compañeros que resultaban imparciales junto a nuestras opiniones, situaciones o colaboraciones laborales, se vuelven «opacos» hasta que se produce la «incomunicación». Toda comunicación con ellos desaparece dentro y fuera de ese entorno.

Primer análisis.
El entorno del conflicto. La zona cero.
En su trabajo cuando se plantea tramitar un expediente sancionador por un delito (X), los miembros corporativos que pertenecen a ese entorno producen una misma respuesta social: -¡yo no se nada!, ni quiero saberlo. Tú sabrás -.

En cierta manera, y contradictoriamente esas respuestas ofrecen una gran cantidad de información. «Algo saben… o bien, lo que está pasando y por qué y prefieren guardar silencio para no involucrarse en el conflicto o que usted como denunciante, va a iniciar un trámite agresivo contra la entidad, y comenzará un conflicto laboral. Los compañeros se vuelven cómplices pasivos. En cualquier caso se produce un vacío hacía la víctima el cual es el «agente» vulnerable frente al posible litigio corruptivo, que principalmente todos por desconfianza primaria le dan la espalda.

El primer inconveniente que hay que salvar es la comprensión del entorno. ¿Quiénes y cuántas personas de las que nos rodean están capacitadas para comprender la situación y asimilarla?. ¿Cuántos se involucrarían? ¿Quiénes son vulnerables a la situación? Y ¿Quién puede resultar una debilidad para la víctima que interpone la denuncia? Todas esas preguntas y otras hay que hacérselas antes de proceder a una denuncia.

Las personas con responsabilidades pierden la concentración de su entorno por la obsesión de sus propias preocupaciones derivadas por la relación entre la denuncia, el delito, el delincuente, y la víctima primaria. Y sin darnos cuenta al llevar acabo la denuncia, nuestro entorno se convierte en víctimas secundarias. O sea que todos esos objetos de la ciencia de la investigación y sus preocupaciones, recaerán sobre el denunciante.

¡Deténgase un momento antes de denunciar! Piense ¿cuáles son los diferentes niveles de necesidad en su vida? Empiece por: ¿qué o quién es usted y que quiere conseguir con ello? Esta pregunta le llevará a un nivel interno de su persona que le ayudará a reafirmarse o no antes de tramitar una denuncia. Le ayudará a conocerse mejor y sobretodo, ha analizar a su oponente si no lo conoce aún. ¿Conoce si es usted más inteligente que su oponente? Tiene más estudios… ¿Sabe que puede conseguir sus metas? ¿Conoce las metas y los objetivos del oponente? ¿Cuáles son los propósitos de su rival? Respóndase algunas preguntas antes de ir en contra de nadie.

Usted tiene exceso de autoestima en si mismo y eso le afianza que los valores que tiene en la sociedad sean firmes y esté seguro de los mismos para comportarse de una debida manera. ¡Ellos también tienen valores y creencias! y no tienen que ser como los suyos, pueden ver las cosas a su manera. Piense que por lo general esas personas también tienen familias y seguro que las personas que dirigen algunas operaciones en contra de las normas establecidas por el sistema, son muy inteligentes. ¡Deben serlo! para hacer algo así.

Ellos también tendrán su autoestima. Esa misma imagen que concibe de valores y demás comportamientos y actuaciones. Tenga en cuenta que en un litigio de corrupción, si usted es padre o madre de familia, no le valdrá de nada a la hora de enfrentarse a las acciones imprevistas que la situación le genera. Elegirá su familia si esta se ve perjudicada. 

Antes de actuar en un fenómeno de corrupción, valorará la seguridad de su familia. Su estrés se triplicará. Su tranquilidad desaparecerá y con ello la serenidad y el confort de la confianza que depositaba en sus “valores” se desvanecerán. Estos pasarán a un segundo plano porque les importará más los valores y la educación de sus hijos, o la situación laboral de su pareja, y otras manifestaciones de su familia sin olvidar la salud y la seguridad. Llame a ese entorno de necesidades autodesarrollo. Estas son vitales para un individuo.

víctimasSi es una persona acomodada, a la que le gusta acicalar su autoestima, piense que la corrupción y su fatiga, pasa factura a su imagen. No es de extrañar, porque cuando queremos alcanzar metas muy elevadas, y de hecho luchar contra la corrupción lo es. Las primeras marcas de castigo físico se muestran en su expresión, y posteriormente en su impresión.

En ocasiones ir conjuntado/a, no será su preferencia. El maquillaje que emplee, no eliminará su expresividad desolada.

La mirada de un denunciante de corrupción tiende a ser muy descriptiva. Denota tristeza como manifestación expresiva dentro del lenguaje corporal, porque tenemos una realidad que decir o mostrar, y el descubrimiento y nuestro conocimiento no suele ser comprendido por los receptores. Esta frustración deja huella. El primer estigma visual de un denunciante de corrupción es, su mirada. Posteriormente la dejadez de su vestimenta, la perdida de peso, y así consecutivamente si el procedimiento es arduo y prolongado en el tiempo. Que lo suele ser.

Sus manifestaciones corporales también se mostrarán psicológicamente en su entorno. Lo primero es analizar el apego a los demás. Quien nos importa no es lo mismo que quien nos interesa. El núcleo familiar es una vía importante para la supervivencia emocional y afectiva. Para la superación conductual del problema que genera ser víctima de corrupción el apoyo y la comprensión del entono familiar frente a la víctima es “importantísima” para fortalecer sus convicciones.

La víctima de la denuncia de corrupción genera una lucha interna contra el “poder”, para “salvar” a la población y concretamente el foco que proyecta y quiere librar de esa carga de corrupción es a su propia familia.

Por eso la visión de una familia unida es importante para reafirmar su acción. Esa seguridad se obtiene cuando encontramos a personas afines a los pensamientos que describen, analizan y valoran las acciones delictivas que se denuncian.

No hay que omitir que el conocimiento y la cultura en la sociedad es un punto a favor del entorno del denunciante. Cuanto más rigor informativo del sistema tenga su entorno, su confianza aumentará frente a sus actos. Por el contrario si un denunciante no encuentra apoyo familiar, lo más seguro es que se fracturen los lazos íntimos por desapego a la desconfianza y la falta de comprensión.

Recuerde que para sus oponentes uno de los objetivos principales es la vulnerabilidad social. Provocarle soledad y el rechazo social. Tal comportamiento antisocial, reflejaría involuntariamente actuaciones de algunas “afecciones mentales” que la parte contraria emplearía con argumentos para “enfatizar” actos fuera de la norma y la realidad frente a un juez.

Esto es para sacar ventaja a su vulnerabilidad y la injusticia que vive, y darles fundamentos desacertados que si bien no concluye como prueba elemental, usted debe soportar la carga de la crítica frente a un juez y los presentes. Ese acontecimiento es traumático y deberá preparar su defensa para rebatir las argucias que “algunos” abogados emplean por falta de fundamentos legales que respalden sus actos de corrupción. Recuerde, ellos siempre irán vestidos acorde a la situación, y eso significa que la escenografía o el actio está milimétricamente controlado según el entorno que se quiera aparentar. No pierda la compostura y su seguridad frente a estas acciones.

Su trabajo es otro factor importante que deberá tener controlado. Es el segundo objetivo por el cual la parte contraria intentará derrotarle. La insuficiencia económica.

¿Qué factores influyen en un entorno laboral para prevenir mayores conflictos ante una situación
de victimización de una denuncia por corrupción? Principalmente y después de cometer el error de contárselo algún compañero empieza el desconcierto hacía las consecuencias. Acuérdese, no todo el mundo ve lo mismo que usted, y cada uno de nosotros tiene sus propios valores en su “pirámide de Maslow. A lo que a unos les influye y les interesa generar un bien social, a otros les da lo mismo.

Las primeras consecuencias que un compañero de trabajo ve cuando es oyente o confidente de una situación anormal y delictiva son: los bienes y el estatus laboral, las pagas remunerativas, las posibles sanciones, etc. Resumiendo, el rechazo a la generación de conflictos y a la perdida de bienes son razones de valoración personal ante el objeto, llamado: “efectos colaterales” que provoca un denunciante de corrupción.

Entonces, ¿qué es lo primero que el entorno laboral no quiere perder? Lógicamente la comodidad. -¡Por qué complicarse la vida!, si yo estoy cobrando un sueldo por hacer mi trabajo y no me interesa el funcionamiento interno de mi puesto de trabajo-. ¡Conmigo no va!… no quiero problemas. «El entorno laboral piensa que no es el fallo» aunque de algún modo lo es indirectamente ante la falta de responsabilidad ética y compromiso social. Si por las consecuencias de su correcta postura social frente a su denuncia sus compañeros pierden el empleo, ellos no lo verán como un acto de valentía y deber ciudadano. Más bien lo acusarán y lo harán responsable de su desgracia.

Esto puede suponer en un futuro; un oponente más. ¿Qué quiere decir? La falta de ingresos es crucial para su caída. Su oponente valorará la debilidad de su entorno para debilitar su situación o la de sus compañeros. Debe situar a su oponente en una pirámide de Maslow más grande que la suya.

Y como no podía faltar hablemos del déficit que genera ser víctima de corrupción en las necesidades de un nivel inferior. El mantenimiento de la salud a lo largo del proceso judicial y le recordamos que estos son largos.

El estrés y las preocupaciones por diferentes focos y gravámenes, se verá afectado por las causas que sean. El sueño se verá alterado por lo tanto su descanso influirá en su carácter, y este a su vez en su entorno… La comida puede resultar indigesta y con el tiempo usted puede hacerse intolerante. La mayoría de los afectados concentran sus nervios en el estomago y en ocasiones y con el tiempo esto pasa factura. ¡Demostrado!
Tener a alguien a su lado que le ayude a controlar las necesidades de su vida diaria, es fundamental.

El entorno es crucial como base para interponer una denuncia, y precisamente cuando se denuncia lo que menos interesa en la investigación es lo que más valor tiene. La víctima.
No hablo mediáticamente, hablo dentro de
los parámetros de investigación judicial criminológica. Aunque este factor está cambiando, las víctimas de corrupción están lejos aún de que el sistema haga justicia para ellas.

También está el lado negativo de su entorno y como puede perjudicarle. Pero eso lo hablaremos en otro post.