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Denuncias Públicas (Mass Media) “whistleblower”

El “Alertador” Mediático puede desarrollarse en diferentes ámbitos profesionales. En el ámbito del ocio, en la política, en los negocios, y en todos los medios de comunicación.  Un alertador es una especie de denunciante que conoce datos sensibles o información y la transfiere para traducir su audiencia en beneficios. Adquirir ranking de popularidad, followers, cuentas publicitarias dentro de su entorno profesional, y un sin fin de garantías, cuando los mensajes que emite su canal, alcanza el share esperado o lo supera.
Si tenemos información con autentico rigor informativo, con fundamentos bien definidos y con explicaciones y comparativas fácticas y comprensibles para cualquier receptor ¿qué es lo primero que tenemos que hacer a la hora de planificar nuestro plan de medios? Sencillamente concretar a qué público vamos a dirigirnos. No todo el mundo recibe de igual forma la información que se emite diariamente en los medios de comunicación. Aquí juega un papel muy importante, la cultura, los ideales políticos, la edad y la generación, las tendencias, el estatus, etc. ¿Qué tiene que tener el mensaje que emitimos por el canal que elegimos? “actitud” en la misma dirección de nuestro público. Debe tener en cuenta, que no es lo mismo dirigirse a un pueblo de provincia español que a la comisión del parlamento europeo. Lo primero que se debería hacer es focalizar e interpretar el mundo desde su misma perspectiva, primeramente para llamarle la atención y seguidamente para emitir nuestro mensaje de tal forma que lo comprendan y lo asimile como “nosotros queremos”. Y esto último no significa que siempre se haga lo correcto para conseguir nuestros fines. Un detalle a tener en cuenta es que los “periodistas” emiten noticias, no las investigan. ¿Por qué aclaramos esto? Lo primero que hace un denunciante es buscar ayuda por donde sea. Y generalmente este principio es a través de los medios periodísticos para difundir el contenido informativo que conocemos y entendemos por corrupción. Por lo general si la información no interesa, la respuesta más común entre el medio es -“un periodista informa, no investiga”.- Si, pero no. Si esto le pasa es que no ha sabido vender su historia. Principalmente para conseguir que le hagan caso, incida en la repercusión de los daños que obran por culpa de la corrupción. Aquí que cada cual elija su entorno, difusión, y sobre todo el ámbito que cohexiste con el sistema intoxicado.
Nuestro consejo es que usted sea “denunciante” y traslade su información al sistema de la forma más correcta posible. De esta manera, puede ahorrarse disgustos. Sea el entrevistado que responde preguntas sin afirmaciones concluyentes sobre nadie que no haya sido juzgado. Recuerde que hay palabras que pueden darle ventaja como: presuntamente, supuestamente, previsiblemente… etc.No olvide que las conversaciones se graban, los emails dejan textos de confirmación y son pruebas concluyentes. Cuando acuda en busca de ayuda sobre éste medio, recuerde que el poder de los medios de comunicación, reside en el pueblo. Sin embargo el poder de la tergiversación lo dominan los “expertos” y obradores de este medio. Si juntamos la abogacía con los medios de prensa, tenga presente que si algo sale mal, “usted” puede resultar perjudicado/a. Aclaremos esto porque puede ser motivo de críticas en dicho entorno. Usted tiene un “boon” mediático y al establecer contacto con un periodista, éste es afine a su causa. ¡No lo dude! Qué puede pasar cuando el profesional intente lanzar la noticia: 1, Lo más inmediato es cerciorarse de la veracidad de la noticia por parte del periodista. El rigor y la prueba científica del posible éxito de la publicación. 2, Inspeccionar la causa legal ante los hechos que se denuncian. Recuerde que hay una ley de “protección de datos” que puede cambiar el curso sensacionalista de rumbo. 3, Si el sector perjudicado tiene “un gran respaldo empresarial”, lo más probable es que desmientan la noticia, y no se publique nada más sobre ese tema. Por lo general los medios que utilizan no son “legítimos”, investigaran sobre su vida, y de cualquier atisbo o defecto personal suyo y/o de alguien colateral dentro de su familia por minúsculo que sea, harán un mundo de complejos entramados y acusaciones abstractas sobre aquello que no existe, y todos le acusarán. Le harán perder la razón, mediática, empírica, social, legal, etc. A todo esto y siguiendo el hilo de la causa el periodista también sufre un bloqueo o “extorsión positiva” para garantizar que no continúe con el tema. El trabajará para una agencia de noticias que preservará los beneficios de su empresa por encima de todo. Pero… algunos, sin más se compran. Otros con una leve extorsión, aminoran su ímpetu informativo. Las amenazas y la repercusión de perder sus intereses económicos estatales e internacionales también es motivo de censurar noticias. Y no hablaremos de los temas familiares y asuntos sociales y personales de su vida íntima. En resumen, no se está por la labor de incidir sobre el periodista como el “malo” del panorama de corrupción. Sabemos que hay profesionales que aun y así se la juegan o lo intentan. Y el precio que pagan por su buena labor informativa es el cierre inmediato de sus programas diferidos o emitidos en cadenas (privadas o no) donde posteriormente trabajar de nuevo en este sector resulta ser una odisea como la de Ulises. Por lo tanto le reiteramos que no deposite esperanzas en ningún profesional periodístico. Estudie ese panorama antes de lanzarse. Investigue sobre la legitimidad periodística, sobre todos y cada uno de los periodistas y analice sus medios y la difusión informativa si está o no politizada. Si se teoriza o especula o por el contrario, se fundamentan sus testimonios con su filosofía profesional. Analizará que en las diferentes plataformas de difusión, en ocasiones, “y sobre todo en televisión”, la inversión publicitaria aumenta en el programa que conduce el profesional que respalde el contenido de su noticia. Y esto se puede deber a dos cuestiones, la primera, que el interés de su caso importa por “algún motivo” y emplean la audiencia como “beneficio”, o por el contrario, el corte masivo y publicitario en el programa significa; “problemas” y lo emplean para (no siempre, y no en todas las cadenas) cortar el hilo y rigor de su coloquial argumento esclarecedor y revelador de posible interés y difusión masiva y televisiva. Si lo hace se dará cuenta en muchas ocasiones hasta ellos mismos se contradicen o por el contrario se acentúa su valor profesional. Y es que “presuntamente” nadie es santo de su devoción. Pero antes de criticar, observe y analice. No obstante, sin ser invasivos le animamos a que lo intente porque cada caso de corrupción, probabilísticamente hablando, es un tema diferente de los que ya se conocen. Por lo tanto puede obtener otros resultados inesperados con mayor ventaja.
Si después de mostrar aquí algunos consejos y vivencias que se han ido sucediendo en diferentes “víctimas de la corrupción” usted quiere intentarlo, permítanos darle algunos consejos que le servirá y de mucho. La presión mediática es un buen elemento para vencer a sus enemigos. Lo primero es tener “toda la información posible de la parte oponente”. Recuerde que una vez que denuncie le investigarán con ese y otros propósitos. Si usted da la cara en los medios, ellos se pueden abalanzar sobre “un objetivo”. Y cuando digo ellos, suelen ser “agencias de noticias, de protocolo, de relaciones públicas, de prensa, etc” Profesionales habituados a la tergiversación mediática que tienen un precio y contactos. O no! Deberá siempre prever el contenido de la difusión y sus consecuencias. Ir por delante! y esto es relativamente difícil cuando hay más de una mente pensante dirigiendo su “posible” caída. Deberá ir con “pies de plomo”. Otros consiguieron salir de esos ataques. Lo hacen para dar lugar a litigios y querellas para dañar su reputación y su bolsillo. Piense si vale o no la pena caer en la estrategia de su oponente.  Lo que sería aconsejable en estos casos es hacer un comunicado de prensa.
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