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No es lo mismo conocer la corrupción, que sufrirla.

Hablando de la corrupción.

Cuando decimos: “No es lo mismo conocer la corrupción, que sufrirla”, nos referimos a las experiencias que se tienen cuando un ciudadano denuncia en las dependencias judiciales o policiales situaciones o circunstancias que están corrompidas por la sociedad y el propio sistema. 

No es lo mismo ver las noticias que en televisión nos sorprenden, que tomar la iniciativa de formular la denuncia. Las consecuencias solo recaen para el denunciante, cuando el bien que hace es generalizado para el conjunto del estado.

La percepción siempre depende de la sensibilidad de las personas y de acuerdo a quienes somos, la observación y la canalización de información del día a día, depende de los factores relacionados con la comunicación entre el sujeto, el entorno y la educación.

No toda la información que se recoge se puede canalizar y mucho menos controlar o comprender. Y sobre todo, no todo el mundo tiene la misma capacidad de adquirir esa información bajo los estímulos de nuestros órganos.  Factor importante a la hora de interpretar el “hallazgo” o “impulso” que delata un “acto” inusual en nuestras operaciones cotidianas.

Cuanto más relajada está una persona, sus receptores sensitivos asociados a una terminación nerviosa transmitirá ese impulso que nos hará procesar nuestra “base de datos” personal por la cual fluirá toda la reserva de datos hasta dar con la clave de aquella “percepción“.

La cual la procesaremos como “un posible indicio”.
-¡Algo aquí está cambiado y no me cuadra!-.

Por consiguiente, habiendo detectado que existe una “evidencia” inusual lo primero que deberíamos hacer sería; observar, guardar silencio, y actuar con regularidad.

Bajo ningún caso y en ninguna circunstancia hable con nadie de lo que ha detectado. Por dos cuestiones; la primera; su propia seguridad. Y la segunda, porque cualquier persona de su entorno le puede perjudicar directa o indirecta, activa o inactivamente dentro de una contaminación social y corrupta. Más adelante se detallará este apartado.

Todos los denunciantes hemos tenido que pasar por ese proceso. La observación y la curiosidad que se almacena en nuestro reconocimiento cotidiano se altera cuando tenemos la capacidad de percibir alteraciones naturales, que otros a veces pasan desapercibida. Lo más lógico es compartir el descubrimiento que has adquirido voluntariamente o por un acto imprevisto.

Es importante que a la hora de revelar esa información controles la capacidad de trasmitir ese mensaje, o lo más probable es que escuches calificaciones o expresiones de personas a las que tienes aprecio como: ¡paranoico/a!, ¡loco/a!, o ¡estás flipado!… sin anteceder previamente a un estudio que pueda clarificar una situación propicia que detalle y delate un “posible foco de corrupción” el cual, los haga comprender aquel “indicio” que les estas contando. Por lo tanto, es “vital” transmitir que solo es una “percepción” en base a unos datos, que sin un entorno gráfico y cultural no todas las personas que le rodean entenderán su situación o lo que está denunciando.

Por lo general, las personas que le rodean no tendrán la misma “sintonía” de comprensión que tiene el “testigo” principal ante lo que “ve”. Lo primero es hacérselo entender con “hechos”, y no sensaciones, dado que ellos “verán” otra realidad. Repare entonces en que las afecciones mentales como la esquizofrenia es un trastorno de personalidad bajo un patrón de desconfianza hacía los demás. Y precisamente ese patrón, es el primer “síntoma” que se le atribuye injustificadamente y sufre cualquier denunciante de corrupción. Deberá actuar siempre con moderación, sereno y seguro de si mismo antes y durante la publicación de su testimonio.

Hay que construir un puente fabricado con pruebas si quiere cruzar por el, y por consiguiente, hacer pasar a otros sin que este se derrumbe. Entre la cordura y la esquizofrenia solo hay información contrastada y veraz.

Ante el relato incomprendido en un evento de corrupción a personas que no están al mismo nivel de comprensión que la víctima, nos encontramos con los efectos secundarios que tales comportamientos sociales afectan al posible denunciante. 

Los trastornos de la personalidad.

Cuando un denunciante sufre la violencia silenciosa o luz de gas (Gaslighting) suele padecer episodios de violencia psicológica que por regla se ejecutan para afectar individualmente y en soledad a la víctima.

Si se diera el caso de ser una víctima de este tipo de violencia y recurriéramos en busca de ayuda profesional, y especifico que se suele recurrir a las dependencias policiales, estamos seguros que cometería el error de explicarle al encargado de tomar su denuncia la realidad que usted a vivido. Visto como una víctima es lo más normal y así debe ser su comportamiento. Pero visto por un profesional policial, sería un gran error. El resultado de esa denuncia es el archivo automático.

Si denuncia entelequias y sin pruebas, el sistema falla a favor del hostigador o precisamente del ente corruptivo que ejerce esas acciones contra usted. Podemos hablar de este tipo de acciones, pero nos vamos a centrar en los trastornos que produce tales injusticias sociales y legales al sufrir la corrupción.

Las consecuencias que un acto de tal injusticia genera en una víctima de corrupción, son varios según los factores que vayan debilitando sobre la víctima. Si después de haber ido a denunciar sin éxito, las acciones se siguen prolongando y decide contárselo a alguien, y obtiene los mismos resultados una y otra vez, la sociedad injustamente lo tratará de conspirador paranoico. 

Esto es lo más injusto que le puede pasar a un denunciante o víctima de la violencia silenciosa. Los trastornos que le pueden producir la ineficacia del sistema en el campo de la corrupción suelen ser los siguientes:
Si usted a sufrido el dolor interno en lo más profundo de su corazón, o también conocido como ego, por la desconfianza de las personas de su entorno. Puede ser o bien por falta de comprensión, o bien porque esas personas que no tienen la capacidad de entender lo que “usted si ve y pocos son los que se dan cuenta” de la realidad que vivimos todos sin percatarnos de nada. Así actúa la corrupción.

Seguro que su mente y su comportamiento adoptará un bloqueo de protección para no sufrir la incomprensión tan dolorosa al contar lo que hemos entendido de aquello que hemos visto y se ha comprendido desde el conocimiento y la cultura de la víctima. Que en ocasiones, se ciñe a una realidad social en base a nuestros conocimientos comunes, y no a una realidad empírica. Por lo tanto ahí está la dificultad primaria de la explicación de la víctima y la comprensión de su oyente sea quien sea.

CorrupciónLas posturas que adopta una víctima dolida con el sistema frente a la inseguridad que vive, suele ser de trastornos de la personalidad de diferentes tipos:

Paranoide; hipersensibilidad y restricción afectiva. Cuando una persona te cuenta una realidad y no la crees, no esperes manifestaciones afectuosas. Lo más probable es que sienta hostilidad en su entorno debido a que no controla la seguridad entre lo ajeno y lo propio. Esta inseguridad muestra irritabilidad, por muchos factores que influyen en su vida diaria. Como perder la credibilidad. La falta de sueño, produce comportamientos enojados y de malestar. Y si no descansas las horas convenientes, tu comportamiento puede ser hostil. Imagínate, si una víctima te está contando la verdad y no la crees. ¡Ponte en su lugar!

Esquizoide; Si tenemos a un grupo de ciudadanos que se han posicionado en un mismo núcleo de observación participante, (y esto son medidas de investigación privada) y notamos que las personas que nos rodean, nos siguen y nos controlan. Es comprensible y normal sentirse asqueado por esa violación a la intimidad. Que es un derecho que por naturaleza se nos ha dado fundamentalmente además de ser constitucional. Nos constaría confiar en la gente, si percibimos que nos investigan o nos controlan manifestaríamos ausencia de sentimientos. Si estamos pendientes de nuestro problema, ¿crees que nos va a importar lo que este pasando en el otro lado del mundo? Seguro que no. Criticarían cualquier evento ocasional o fuera de las acciones rutinarias del núcleo residencial. 

Si la víctima sufre esta indefensión durante años, les garantizo que tendrá cambios ciclotímicos que alteraran toda su manera de vivir. Y que el error más común es recurrir a la solución médica para solventar la ineficacia del sistema de prevención y control de la ciudadanía. Pueden parecer comportamientos y trastornos de la personalidad, pero yo les diría que son manifestaciones de supervivencia frente a un terreno hostil. El problema es que aun no se ha demostrado.


Recurrir a un profesional de las manifestaciones conductuales o psicológicas, puede ayudarle a ver las manifestaciones de su comportamiento, que nos vemos obligados a escribir un post específico que hable de los trastornos de la personalidad y como influyen en las víctimas de la corrupción.

No caiga en los estereotipos que durante la historia de la humanidad, el hombre a manipulado para desviar la atención del principal foco del problema. Procure no contar estos sucesos a quien no quiere escuchar o peor aun, al que no quiere verlos. La realidad es que si existen manifestaciones silenciosas para desestabilizar a la población. El problema se genera cuando estas manifestaciones las desarrollan profesionales para que no quede ni rastro de sus acciones. Intente no comportarse como sus oponentes quieren. Y esa es la mejor manera de ganarles un batalla social. 

Puntuación: 5 de 5.