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Los profesores que no reciclaban el plástico de las tarjetas de crédito.

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Los profesores que no reciclaban el plástico de las tarjetas de créditoLos profesores que no reciclaban el plástico de las tarjetas de crédito.

En un lugar cuyo nombre no puedo ni quiero mencionar, me puse a estudiar cerca de una Catedral con farolas y leonas de buen besar.  Tenía balcones colgantes sobre ríos pasantes por calles embriagantes que me condujeron al más grande de mi pesar. Calles de provincia que llevaban a un pequeño y vecino paraíso fiscal; tan independiente como algunos de aquellos ciudadanos del mismo lugar querían alcanzar.
Era un mundo de surrealistas del más allá, con bigotes que apuntaban al cielo y al mar. Un lugar del planeta Pluterra, tan parecido a otros de nuestro sistema solar.

Pues dicho así te cuento…

Me llamo “Marte”. Bueno en realidad no!
Hace más de catorce años dejé el café, el tabaco y algún que otro “bulto” más, pero ha pasado tanto tiempo que no quiero recordar algunas cosas que he dejado atrás. Dije adiós al hogar de casi toda una vida, y me fui a la ciudad que ya he mencionado para empezar algo nuevo.  No era por porvenir, era por empezar a vivir algo diferente que me hiciera de una manera nueva sentir mi naturalidad. Buscaba inspiraciones y sensaciones para crear “mi mundo”, pero fue entonces cuando alguien lo puso del revés.

Qué me iba a imaginar yo, que aquello que viví en ese lugar, fue decorado con atrezzo de cartón tan podrido como falso para controlar mi vida y perder la exclusividad de todo cuanto vivía y sentía de una manera natural pasando desapercibido aquel percal. Parecía todo tan real que ni las mentirás se distinguían de la verdad.

Las personas que conocí en aquel lugar, no eran más que comediantes con guiones que aspiraban a cobrar su paga por vender mi intimidad. ¡Si, si, tal cual! Todo era sencillamente una pantalla perfecta que emitía emociones, sensaciones y acciones de todo tipo siendo yo la protagonista. ¿A que suena a película? pues es una historia real. ¡Se imaginan ser musa si saberlo, en un mundo de televisión y cine, y al verlo, no creerlo!

Cuando lo recuerdo me doy cuenta de que aquello no era normal. Que estúpida me siento ahora por no haberme percatado entonces. Pero sin embargo, ahora veo las cosas “con otros ojos”. Unos ojos que ven lo que todos ven y nadie repara en ello como lo que en realidad es. Inocente… me fui a esa ciudad que parecía perfecta para mi.

Un nuevo comienzo me esperaba sin imaginar que entre la realidad y lo real hay un hilo tridimensional, que camufla la verdad de la historia de la humanidad. Y reitero, aquella que todos ven y nadie repara en ello. ¿Pues sabrían ustedes diferenciar cuando las noticias cuentan mentiras o verdad?

Alquilé una casa a las afueras de la provincia. La decoré y la acomodé para empezar una vida diferente. Tan diferente que me ha llevado años entender su sistema y las personas que lo manejan. Pero aún no adelantaré acontecimientos.
En agosto del dos mil cuatro yo creía que por fin estaba en soledad y podríaLos profesores que no reciclaban el plástico de las tarjetas de crédito disfrutar de mis danzas, paseos, intimidad, el orden y la música alta, en esa casa. ¡Cometí un error imperdonable! Confié y no hice un juego de llaves nuevo. Aunque sabiendo como funciona la realidad, bien poco podía importar.

Durante todos estos años que llevo siendo víctima de corrupción, no me ha quedado más remedio que controlar mi hábitat y mi intimidad, porque es el allanamiento del hogar el primer delito que sufrí después de matricularme en la universidad de aquel lugar.

Lo que son las cosas, las personas que mejor me recibieron eran y siguen siendo mis peores enemigos y entre ellos, posteriormente hay quien tiene consanguinidad y afinidad. ¡El dinero… poderoso caballero!
Pero en fin, ahí todavía no toca llegar. 

El hombre que me alquiló la casa, estaba jubilado. Era un hombre educado y desconfiado. Como es habitual, cada uno protege sus rentas como cree de la mejor manera. Me alquiló una parte de la planta baja de la casa. Tenía un pequeño jardín descuidado, un garaje con una persiana de hierro oxidado, y un lavadero anexo a la vivienda. Había recalificado el terreno y construyó dos casas apareadas para sus dos hijos gemelos. Y como no era menos, anexamente un poco más retirado había un almacén que convirtió en un centro de estética para la hija mayor.

Parecía todo tan perfecto después de haber estado buscando viviendas de alquiler durante meses sin encontrar nada. Costaba creer que un lugar así no estuviera arrendado ya.

Aquella localidad se estaba extendiendo, y se veían los terrenos recalificados y vallados para posibles construcciones. Los carteles de la promoción de viviendas colgaban en las vallas. Sin duda era un lugar de expansión urbanística, que revaloraría el lugar. Un lugar que en realidad no elegí, más bien me adentraron.

Sin saberlo me había instalado en un centro de seguimiento protocolario de individuos y acciones, llamado S.I.I.P (Seguimiento e Intervención de Inteligencia Productiva). Estos seguimientos los realizan profesionales que se dedican a los análisis de mercado y consumo para fomentar inversiones y valores económicos. Allí en Pluterra, el mundo del dinero y su visión ahoga la realidad de la población. Les pasa a muchos que denuncian estas cosas, pero la gente no parece verlo y mucho menos entenderlo. Continuaré. 

Elegí el piso de alquiler que me pusieron las mismas personas que en la actualidad me someten a la represión que aún vivo. Y lo peor de todo es que no fui la primera, ni la última de sus víctimas. He visto y comprobado, como se lo hacen a más personas, anónimas y conocidas. Pues el sector que más lo sufre es el popular y el famoso espectáculo social que habita en los medios de comunicación.

¡Y eso es algo que todo el mundo ve, y nadie repara en ello! Lo ve quien lo sufre, y el que lo comprobó y trabaja en el mismo medio, calla.

Durante todos estos años lo volvieron hacer varias veces, hasta que de tanto sufrirlo, lo descubrí. Pero aún no voy a llegar ahí. Mientras me acomodaba en aquella casa de “big brother”, no entendi el entorno en el que estaba hasta que lo he comprobado años después.
Antes les dije que era un lugar en expansión y crecimiento de la vivienda, y es muy posible que los inversores dentro y fuera de la construcción tuvieran sus contactos financieros a través de los mismos miembros que iba a conocer en la facultad de aquella universidad. 

Grandes millonarios, que invierten en lo que; “aquellos profesores les sugieren”… Por ejemplo en proyectos que crean los alumnos de la universidad en la que trabajan. 

La zona en la que me había instaurado, estaba en crecimiento económico y en observación para sus miserables planes. “Robar la intimidad de las personas sin llamar”. No es de extrañar que una vez financiada la primera inversión en la localidad tuvieran trabajadores hospedados allí mismo con algún trabajo más que el de la mano de obra. ¡Tenían que controlar a la nueva vecina!

Pues en esta mafia es habitual contratar a cualquiera para investigar todos los movimientos que un sujeto pueda realizar. Allí todos colaboran sin tener conciencia de las maniobras que estos emplean, gestionando el dinero con habilidad. Incluso hasta el mismo alcalde posiblemente les asesoró de aquellas tierras, eran idóneas para investigar y recalificar…

O puede que hasta algún investigador privado que trabajará para ellos viviera en esa localidad, viajando desde las islas hasta ese lugar. La cuestión era que yo había caído donde me alojaron sin saberlo.

Las personas suelen ser desconfiadas con los desconocidos, y eso fue algo que debí haber advertido en su momento. Pero como es natural, cuando una persona llega a un lugar, intenta ser amable y un buen vecino. Lo primero que hice fue buscar las tiendas de alimentación, los supermercados, las gasolineras, papelerías, farmacias.

Cogí mi bicicleta y recorrí el municipio por todas las calles hasta salir del pueblo. Allí estaba el mecánico. Un profesional que se vuelve fundamental cuando eres víctima de la corrupción. Yo no sabía, que cuando a un investigador le encargan un trabajo, este requiere de más colaboradores.

Hasta que empezaron a pincharme las ruedas, joderme las ventanillas y acceder a mi coche cuando a ellos se les antojaba para ponerme un gps y tenerme localizada. Sin conocerlo, previamente de asentarme en aquella localidad, un investigador lo hizo antes que yo. Y me siguió, y siguió, durante catorce años que llevamos ya.

Los profesores que no reciclaban el plástico de las tarjetas de créditoAntes no lo sabía pero ahora que los llevo siendo víctima de la corrupción, he comprobado que a veces, bueno la mayoría de las veces, los colaboradores de las personas corruptas no suelen ser profesionales, sino mas bien, gente común. Porque en ocasiones los “investigadores”, pueden tener colegas policiales que se brinden favores “sin que sus jefes se enteren”, como la información confidencial de datos penitenciarios y otros. Y en esos datos penitenciarios, se incluyen los nombres de jóvenes problemáticos que roban coches, acceden a viviendas, o en aquello que se especializan en esa localidad.

La cuestión es que un investigador hace de todo, menos implicarse directamente con su objetivo. ¡Y eso lo se muy bien! En este caso su objetivo era yo, y sus colaboradores, eran vulgares delincuentes que habían tenido la oportunidad de reinsertase haciendo aquello por lo que en su día lo detuvieron paradójicamente.

Pero estos no fueron los únicos que me rodearon y me controlaron a mi llegada en aquella ciudad. También llevaba “bultos” de la localidad donde había vivido casi toda mi vida. Es duro saber la verdad, pero es lo que me alenta y me da la fuerza y coraje día a día para conseguir hacer justicia y mostrarle “al mundo” lo que hacen con nosotros. Y me vuelvo a reiterar: ¡aquello que todos ven y nadie repara en ello!

Como iba contando, recuerdo el año que llegué a esa localidad, como si fuera ayer. En realidad los recuerdo todos hasta hoy desde entonces. Desde que entré en aquella ciudad fui sometida a llevar una vida por los impulsos y sensaciones que otros estudiaban para desarrollar productos y servicios a su antojo, pero yo aún no lo sabía.

Así es, eso es lo que hacían, y por desgracia siguen haciendo. Juegan ante el mundo con la vida íntima de las personas que les llama la atención, y disponen de una entidad financiera donde desarrollan proyectos acordes a lo que las personas les trasmiten cuando estas son vigiladas sin su conocimiento. Se hacen llamar “los mejores” o la “resistencia de Estrella” y así lo cuentan en los anuncios que cuelgan en las vallas publicitarias o en televisión.

A veces, y lo he visto, crean realidades sociales falsas, para movilizar a la población y activarla en contra de los derechos humanos o del bienestar común. Pero la realidad, es que todo lo que mueven es volátil y humo. No son realidades fácticas ni empíricas. Son realidades de vidas aisladas, que les inspiran movimientos de posible generación de negocio y eso es a lo que se dedican; hacer dinero deshonestamente “robando” la intimidad y la vida de las personas que sin querer se topan con ellos, o se echan a la mar en pateras… Por desgracia la nota final que obtuve para acceder a la universidad de aquel horror, me llevó derecha al infierno. 

¿Se imaginan que todo aquello que se propone realizar, se llegara a convertir en realidad por unas manos podridas de avaricia y manchadas de dolor ajeno, que un día llegaron a instaurarse en su vida, y sin saberlo sufrió las consecuencias de un dolor que les provocaron, y aun hoy en día seguro que no ha logrado entender lo que le pasó entonces. ¡Eso ha pasado y pasa! conmigo y con otros.

Ellos crean y resuelven tus problemas para evadir sus impuestos, y hacértelos pagar a ti. Esta “calaña” que conocí son un grupo muy concreto de aquel “mundillo” en la que se hacían pasar por profesores de universidad. 
Los profesores que no reciclaban el plástico de las tarjetas de crédito

Yo no tengo nada en contra de esta profesión. Al contrario, recuerdo a varios de mis profesores con gratitud y admiración. Pero a estos concrétamente no.

En aquel año, la carrera que yo estaba cursando por casualidad ni siquiera tenía habitáculo para estudiar. Habían unos barracones de plástico y metal entre barrizales desde la biblioteca y otra facultad. Un desastre logístico. Me costó cuatro mil euros matricularme por escucharles hablar de lo bien que se sabían manejar, entre los anuncios y marketing conceptual.

¡Que listos eran los profes! pues en aquel lugar los secretos se acostaban juntos, y cuando en plena clase explicaban a sus alumnos, sus dobles actuaban en el cine o en otro lugar. Y esa es una realidad que todos ven, y nadie repara en ella

En lo más alto de la facultad, habitaba y dirigía un lobo verde de envidia. Como mandaba la tradición anual y sediento de honores y horrores ajenos, enviaba a sus cómplices a buscarle sustento para mantener su reputación de lobo hambriento. Su padre el fundador de la primera manada de investigación, le dejó en herencia aquel lugar, que sin embargo, otro lobo hermano podría haber dirigido sin tener que degollar a víctimas inocentes que entraban a estudiar.

¡Es curioso cuando sabes la verdad!, y conoces que toda la familia eran artistas sin ensayar que aparecen en los medios de aquí y allá. Más que una realidad, parecían vivir en películas de ficción, aventuras, dramáticas y terror. Da más miedo la realidad que el argumento por el cual su doble se hace pasar.

Los profesores que no reciclaban el plástico de las tarjetas de créditoYo no sabía que los lobos, podían actuar aquí y allá. Que estudiaban derecho, marketing, y alguna cosa más. Qué dirigían facultades para los alumnos y negocios oscuros de empresarios sin cualidades ni mercado por donde pasar. ¡Era todo un secreto lo que hacían, pues llegaban a dirigir hasta un país con solo escribir noticias que no existían! Y eso es una realidad que todos ven y nadie repara en ello. ¿O si…?

Pues aquella joven que empezó a estudiar llegó con ganas de cambiar, y fue una “loba herida” la que la invitó a entrar en aquel recinto de cartón que habían preparado para dar clases de periodismo, psicología y alguna que otra afición. ¿Se acuerdan de los cómplices que tienen estos miserables? Pues me encontró una bruja de protocolo que le gustaba el turismo, y después de las clases cogía la escoba para volar desde su casa a cualquier lugar.

Cómplice y esposa que soportó los cuernos de una joven hermosa que estudiaba junto al lobo, y entre lección y lección, que no era cualquier cosa surgieron exámenes sin nota, y evaluaciones desde la cabeza a los talones. Pues no era ningún secreto, que mientras la bruja volaba él cepillaba los cabellos de la joven dama. Y esto la enloqueció. A tal punto que el alma perdió, y sin escrúpulos se quedó.

Pues ella es el motivo del “cáncer mediático” que sufro, y con perdón de la comparación, pero es que no veo cura entre tanto malhechor. Pues me ha puesto delincuentes, millonarios, brujas y empresarios que invierten en la locura, de una mentira que dura catorce años. Y es que con mentirás a construido un mundo a medida para ahogar la verdad; que roban a los alumnos su talento, para sacar sustento en países donde ellos pueden llegar, gracias a los reyes que conocen al trabajar.

¡Quien me mandaría a mí estudiar, Marketing, Publicidad y Relaciones Publicas… allí entre tanta maldad!

Quiero que sepas; bruja de ¡doctorado robado, que te la devuelvo! y si quieres más, te la vuelvo a presentar, en una película o en un libro porque ¡no tienes rival!-. Y sí, estos son mis dones. Son mejor que los “melones” de la “lista” de la compra con tacones que cantan en España las canciones. Que son los mismos que te financia las investigaciones para que tú y los ladrones paséis impunes el robo entre tanto millonario con corona y cobréis las pensiones, por su inmunidad. ¡Ya puedes correr o si quieren nadar! Pues eso lo hemos visto todos, antes de verlos ahogar.

En fin vamos a seguir.
Marte llegó allí con su fantasía y empezó a crear: ¡que si un mundo nuevo aquí!, ¡que si un cambio allá! ¡Si tengo una idea genial, y un entusiasmo bestial! Era una semilla fértil y maravillosa por sembrar, que solo necesitaba atención y comprensión, y recibió lo peor.

Resultaba ser, que el lobo y la bruja tenían cosecha propia y estos a su vez envidia colectiva que se pagaba con moneda de un reinado ajeno a este. Es tan perverso lo que vivo, que en todos estos años las noticias en mi planeta no paran de mostrar los viajes y las investigaciones a la casa de “Marte”.

Si supiera la sociedad la de “satélites” que tengo a mi alrededor y la de mentiras que publica la televisión… Me los envían desde Rusia, India, China, Tenerife, Valencia, Granada, Sevilla, Zaragoza y los que van contratando. ¡Todo el mundo quiere llegar hasta Marte! Estos satélites son diplomados en investigación privada. Y no muy lejanos y en diferentes poblados, entre ellos conviven los llamados: Los profesores que no reciclaban el plástico de las tarjetas de crédito“sardinillas”. Una especie muy “cuca”, que se adhieren a sus víctimas “como manda la tradición” para obtener toda clase de información que puedan ofrecer al satélite investigador.

Habían un anuncio que los ilustraba coloquialmente en su guión: ¿pero tú tienes estudios… sardinilla? Los que lideran tales hazañas publicitarias o entienden del medio, los manifiestan de inútiles.

Los sardinillas, suelen ser candidatos que suspenden las pruebas para ser policías del estado, o personas que no tienen estudios y buscan estabilidad. O peor aun, tus propios compañeros de la universidad, vecinos y hasta buscan en tu pasado, para que “casualmente” te encuentres con tu vieja compañera de la formación escolar y le cuentes la historia que ya no conoce. Así consiguen robarte los recuerdos. Mejor dicho los compran.

Toda tu vida tiene precio, no eres más que un producto con una historia que contar. Y la quieren saber. A cambio, tu pierdes el control de tu vida. Te suceden desgracias una tras otra. Y a esos que te generan tanto mal les ponen negocios, coches de renting, y se inician en este mundillo de la investigación trabajando para ellos. Y si no tienen ni oficio, terminan estudiando con las respuestas en mano para ser vigilantes de seguridad.

O sea, en su sistema para ser alguien más, primero te haces delincuente y luego debes vigilar el percal para que otro no te quite tu lugar. Ese es el paradigma actual en prevención y control de su sistema. Ah! es importante matizar, que en el mundo de la seguridad, nunca se entera la empresa que los va a contratar del pasado de este presto candidato.

En fin. Rodeada de los “sardinillas” en la facultad, mi vida proseguía con normalidad, pero la casualidad precedía como norma publicitaria entre lo que era ocasional y lo que provocaban al “azar”. En las clases, cuando nos tocaba escucharles, ellos proyectaban anuncios, y productos que yo consumía en parodias y parecidos físicos. Conozco a otras que también les tocó soportar una mentira que aún no habrán conseguido desvelar, y seguirán con sus vidas de la manera que les haya tocado velar, pues problemas tuvieron y las expulsaron de la universidad.
No exagero ni por casualidad. ¡Pues todo esto esta a punto de ver la luz en la actualidad! Esta gente no debería estar en libertad.

¿¡Pero sepan ustedes que la universidad lo sabe desde el comenzar!

Los actores de esos anuncios se parecían a nuestros familiares, amigos y demás, y no era por absurdidad. Estaba bien atado el secreto controlado que estos los lobos, las brujas y los sardinillas atolondrados, requerían para trabajar. Pues mucho dinero ganan con ello. Lo esconden como estudio de mercado, análisis de ventas, en I+D+I, y la famosa operación D.A.F.O de la competecia. Pues yo fui víctima y producto en conserva en aquel año y ya llevo catorce, y no por casualidad.

Entre profesores, un austriaco vino a dar con el saco que otros ya rompieron con anterioridad. El más perverso de todos los profesores, pues era un consorte real, que invertía en zonas de ocio, dónde el cine y las hamburguesas entretienen al personal.

Pues él, es capaz de impulsar golpes de estado, y hasta coches al espacio que ya me dirán ustedes quien lo conducirá… Es un “creador de chorradas mediáticas” con una agencia de medios que opera en blanqueo de capitales y todo lo que puede robar. Es el envidioso y el perdedor que cuando disfrutaba de los robos que se gerenciaba de otros alumnos como de mi misma. El biodíesel que creaban con la “idea robada” era fantástico, hasta que la verdad a tirones he conseguido sacar. Pues entre todos los que enseñaban, fueron robando las ideas de Marte, a ver quien se forraba más.Y no fue solo un profesor, sino toda una plantilla y de diferentes universidades.

Y el colmo señores fue que entre tantos robos que asolaron mi vida, di con mi familia, y la envidia que les alimentó durante años, sin prevenirlo. Pues no fueron nadie en su pasado, y poco podían ser. Pues así se me colgaron encima, los de mi sangre para lucrarse con mentiras y su falso ver. Pues no hay peor traición que la de tu propia sangre. Que todos la sufrimos por nuestra propia madre. Pero eso no es lo peor. Lo peor es ir a una universidad para que a una le levanten la vida de esta manera, y sin conocer la historia real, sin poder defenderse de tantas mentiras. 

¡Vaya suerte! Pues yo conocí un hermano, que iba de tiburón con solo una aleta en su pantalón. El pobre, al darse cuenta de su inutilidad, y con una oferta por delante, consiguió en un instante robar con sigilo, mi vida y mi destino. Pues él no era nada. Vendió la vida de su familia a un productor de cine que estos le presentaron. Le pusieron, un notario, un crédito de intereses bajitos y una cocina nueva. Se arregló muchas otras cosas, pero no calo. El notario se equivocó y mucho dinero perdió. No obstante el siguió escribiendo a cambio de mi hundimiento, y una serie saco y el éxito le llegó, y hasta siete temporadas vendió. ¡Este no es más que otro “sardinilla” sin compasión! que con la sangre coagulada por el mar junto a la montaña de Granada y por andar con bastón, se le ha quedado la cartera helada y cuando el hambre aprieta uno pierde la compasión. Inútil y amargado juega a ser reportero, guionista y socio de un proyecto que han robado y que el silencio ha comprado. Y buen pellizco le han proporcionado por mantener el secreto bien guardado. Aunque pasó su delito más de una década desapercibido, hasta que me dí cuenta que lo que he sufrido y sufro, lo reclama él porque no tiene con que subsistir y la envidia que siempre tuvo me la hizo pagar por ser un animal que ni de tiro podía aspirar. Pobre aun no se ha dado cuenta que solo es carnaza para hamburguesas y empaquetar.

¡No vayas de poeta en los renglones de la prensa! y filtres mensajes entre saetas, pues los versos de Federico te vienen grandes. Eres un corrupto que con sangre, la has vendido. Siendo un miserable que jamás has conseguido, ni un paso firme, ni un paso dado. Siempre te apoyaste en tu desgracia para valerte en la vida, y la vida cae en desgracia a cada paso que intentas dar. Pues tienes menos fiabilidad que las horas que tus relojes dan. Mi arte no esta en tu sangre, ¡esta en la mía! Y si crees que el apellido te hace grande, me lo cambio sin más.

Es triste saber algo así, pero más triste es pedir a tu abogado que se encargue de escribir el delito que has accionado y que vas a recibir. Que pena me doy, por compartir el pasado con alguien que se fue de mi lado cuando yo tenía seis años. Y pensar que tu has estado presente en todo el percal.
Ahí te aparco chaval!

Pues allí, entre los sardinillas del lugar y otros que he mencionado, me pasé un año estudiando, sin comprender la realidad, y viviendo un anuncio que parecía sacado de una copia de mi álbum familiar. Pero lo peor estaba por llegar, pues tenían recopilado trescientos sesenta y cinco días de un experimento que me había tocado protagonizar, sin matricula, ni cuotas, ni certificados de asistencia a los que me podía agarrar.

¡Joder! me habían grabado al despertar, en pelotas, sentada en una taza que no era de té, y de cualquier manera que ellos no llegaban a comprender. Grabaron una vida que no era suya.

Mi perrito vivió conmigo tal desgracia y se hizo viral ¡hasta muñequitos de animales vendieron! que parecían perritos con la cara deformada al husmear una cámara con objetivo de gran angular, que tenía en casa bien guardada.

¡Lo que algunas empresas hacen para ganar dinero! o mejor dicho, primero lo roban, y luego crean la empresa para blanquearlo. Durante catorce años he montado centenares de empresas sin ser titular ni aparecer en sus registro mercantil. Más bien he sido su oportunidad de negocio, tras vender el mío y con ello toda mi privacidad.

¿Sabían ustedes que en el país de Marte, los investigadores privados se dedican a seguir a la gente para ver cómo, cuándo y cuánto consume uno? A mi cada viernes que voy a la compra, una de mis profesoras; la “lista de la compra”, me manda financiado por el dinero de su papá; un millonario con una cadena de hamburgueserías galácticas, y algún que otro supermercado de franquicia espacial; los sardinillas me siguen para ver si compro patatas o natillas.

Qué aburrida debe ser su vida, pues se la pasan mirando en mis bolsas de basura a ver lo que como y lo que uso por la abertura. Yo no cambiaría mi vida por nada de lo que tiene ella. Y mira que es triste, saber como estoy por su legado. No quiero ni dentistas, ni príncipes… “ni oculistas”. Ni vivir en una vida de artistas, que cantan canciones con segundas intenciones.

Eso es cosa suya y me parece que debería conocerse la verdad en este planeta. Pues ahí hay un tapón, que cuando se abra, se va a entender el mundo de la canción. La de aquí y la de “Europa-ción”. Que “malamente” va esta gente!

Dos años después de vivir con esa mentira en la universidad, surgieron los problemas que se identificaban con perfecto rigor. Pues me había dado cuenta que la normalidad que vivía no existía, y que en su lugar un anuncio había. ¡Vaya porquería de universidad! ¿A qué tipo de gente tenían trabajando en aquel lugar…? Pues a un lobo verde, a una bruja, a una princesa de las galletas, y a otros que no me dio tiempo a observar pero; del profe que vivía en una “casa de papel”, también me toco aprender.

Todos ellos involucrados en sacar la verdad de contexto y aludir a mentiras para ocultar un robo industrial, que se fue a Méjico desde aquella universidad. Vaya profesores, pues lo han vendido en varias ocasiones. -¡No si la estamos ayudando! gritan a pulmón. Mientras los millones que se los apalanque el inversor para ocultar este problemón y cerramos el telón.

¡¡Ssshhh!! Silencio. Dicen los anuncios de bebidas. ¡Ay si supierais quienes son! tienen coronas a mogollón. Digo yo desde mi sillón.

Los profesores que no reciclaban el plástico de las tarjetas de créditoSufrí, tras el robo de intimidad, la falacia y la calumnia comunicativa porque la bruja del lugar quería algo más que enseñarme a estudiar. ¡Joder!
Y sin conocer el origen y ocultándome la verdad, un problemón me quisieron encalomar.

El marido me investigó después de lo que había investigado ya. Siguió grabando la ingenuidad de una mujer que no estaba acostumbrada al lado falso de la verdad. Esa que todo el mundo ve, y nadie repara en ella. La culpa no la tenía yo, era ella la que venía detrás. No se si por verme comprar o porque lo que quería era lo que tú, no le podías dar…  ¡lobo malo! 

-¡No señora mía, yo solo he venido a estudiar!-. ¡Pa que le dije más! Si no me hubieran grabado en la intimidad, nada de aquello hubiera pasado. Pues un lío padre se había armado, porque el lobo quiso saber demás de todas aquellas llamadas que a mi teléfono entraban, de familiares, amigos, y demás.

¿O fue la bruja? ¿Quién eran ellos, para meterse así en mi intimidad? Y en su despacho me soltó: -¡Uy lo que te queda a ti por aprender!-, me dijo con la escoba en mano y sin barrer. ¡Pues si, profe si! que si lo llego a saber, en vez de estudiar me pongo a beber. Porque al fin y al cabo de la realidad de lo sobrio a la irrealidad de lo ebrio, hay más de un cuento que tenéis que esconder y hubiera preferido no saber.

¡Que no se te olvide que vuestro amor lo tengo muy comprometido, y ese pacto no se ve! Y eso es algo que todos ven y nadie repara en ello
Me pregunto: -¿que pasaría si saliera la verdad a la luz?-. Es necesario que sepas que estoy al corriente de todo lo que viví, y habéis hecho pasar a otros por lo mismo antes que a mi. Y eso es ilegal. Me quema la verdad, y no se por donde empezar a contar.

En ese mar de caos, cuando aun no entendía ni quienes me seguían, ni porque, llegué a comprender que una tutela judicial efectiva era lo que habían llegado a esconder. Y no una, sino dos y tres…  Pues las denuncias me llovían, sin saber por qué.

Me culpaban de cuestiones que no estaban tipificadas como delitos, pues el lobo hambriento de poder y con el doctorado en derecho eso lo debía de saber. Jugaron sucio, porque mi talento les deslumbró y con acusaciones falsas me llenaron la vida de marrones, que me los tuve que comer hasta que aprendí constitucional con un “cazafantasmas” de las islas cerca de una ciudad condal. Y oye tú: gracias. Acabo de ver, que de lo que me acusan no se puede uno defender… Claro! ahí estaba el truco.

En una de las investigaciones que me hicieron los sardinillas entraron a mi casa. Lo fotografiaron todo! pues es así como lo hacen antes de acometer un anuncio en emisión. Entraron en mi despacho, revisaron todos mis documentos, mis archivos, todo. Y adquirieron una copia del disco duro de mi ordenador. Ahí estaba la mitad de un tesoro nacional a punto de expandirse.

Los piratas, que asociados por el dinero de un “rey” que con su corona cubría a un grupo de miserables que robaban para él, destruyó lo poquito que era Marte frente a todos ellos. Se unieron profesores, investigadores, sardinillas, vecinos, amigos de la infancia y hasta los jueces. Porque se me investigó sin pruebas, ni indicios, y sin tutela judicial, para robar el talento que quería poner a trabajar. 

Envidiosos y ambiciosos, entre todos se lucraron, mientras a mi me arruinaron, y fue ahí como a otros conocí con los mismos problemas que yo. Y a ellos me uní, y entendí que no solo había maldad en aquel lugar, sino que esta habitaba escondida en cualquier parte del planeta, latente y expectante de ser descubierta, por algún ignorante que no sabe el camino que le van hacer pasar.

Hace poco leí: “Todas las personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión”. Las leyes de Pluterra, no se aplican a todos por igual.

Los profesores que no reciclaban el plástico de las tarjetas de créditoEsta información llegó tarde. Y un proyecto de reciclaje sideral, robaron entre todos los que participaron. Les voy a recordar: que desde que accedí a la universidad de aquel planeta, me empezaron a grabar; los profesores se metieron y burlaron de mi intimidad mientras hacían películas, series y alguna cosa más.

Me denunciaron sin indicios a un juez que me investigó sin tutela judicial, y un rey pagó por entrar en mi intimidad… Pero eso no es todo. Pues había una dama con un bolso que hablaba cuando ella se cansaba de aguantar a la sociedad. Isabelarda de Saturnia. Fueron catorce millones la venta que me sentenció. Reyes de trullano, reinas y marcianos, príncipes y zorras estelares, las que lo mandaron hacer. Y los idiotas de los sardinillas se emplearon a fondo para vender todo lo que me robaron sin que yo me pudiera defender.

No me lo podía creer, eran los profesores los que tenían el derecho y la obligación de hacerme entender, los que me habían robado y sometido a una represión de más de una década por venderle mi trabajo a un mejicano, y una reina delicada por la edad y no por la tez. Pero aun había más. Pues mi proyecto había traspasado fronteras de nacionalidad por todas partes.  

¡Ni el Titanic se hundió tanto! Pues catorce años llevo y estoy apunto de conseguir el relevo de tanto daño indefenso.

Mira que me dirigí a presidentes, reyes, y periodistas, pero nadie parecía darme una pista. Más bien silencio. Y creo yo que con tanto “rey de pega” al sistema se le anula la ley, porque un rico estratega en la sociedad todo lo niega .  Y al artículo 24 le dan con un zapato en el pié, pues el tema está bien pisado en esta historia que aun victoria no se ve.

Todavía no comprendía como funcionaba la alcaldía, pero hasta las calles cambiaron de circulación para que el camino que recorría con el coche, se convirtiera en una cruzada antes de llegar del super a la puerta de mi entrada. Todo se me puso del revés. Y yo que no entendía porqué.

Mientras mi trabajo florecía en las manos de cualquier CEO, perdida me quedé sin estudios, trabajo y dinero. ¡Y ellas que decían que me ayudaban! Me di cuenta que hasta la política tenía dobles. Pues los empresarios a veces tienen más cara que espalda y las colocan en partidos según el elegido, aquel que es más parecido para dirigir un cometido que han pagado con anterioridad. ¡Y que se cumpla lo pactado! o acabas fuera y metemos otro abonado. Eso es algo que todo el mundo ve y nadie repara en ello.

Y las mentirás se sucedieron más gordas. Y a un presidente llegó. Y otro lío se formó. Y es que estaba en el mundo de la tergiversación, el protocolo, las relaciones públicas, la publicidad, y parece ser que las ciencias de la irrealidad. Pues la “lista” de la compra, no paraba de cantar. ¡No te olvides de mi! porque tengo razones para entenderte. Y yo denunciando ante la ley un robo de intimidad, y el inspector de la policía local, con su doble en televisión, acomodado en su sillón, ni se movió.

Y mi trabajo funcionando en otro país. -Ay! querubín que a Kalitornia te has largado para evadir la cárcel después de todas las putadas que me has sembrado. Y cuando estas a punto de caer, no paran de suceder, asesinatos, tiros y atropellos por doquier en la prensa internacional, que casualidad, si los agresores tiene tu cara a rabiar-. Le digo al marido de la “lista” de la compra.

Pues los más crueles llegaron después. Si eran pocos, se unieron los familiares de la inusitada “lista”. Un abogado ruin más cerca de mí de lo que pensaba y más chulo que un ocho. Y no por bonito, sino por cabrito. Me rodeó de gentuza llevándome al engaño pues mi profesora se lo pidió, y supongo que antes debería ir al baño a ver si le había cambiado el humor.

Como una manada de lobos fueron a morderme a la yugular. Que valientes fueron todos, si sus mentirás se hubieran demostrado… un caso tendrían juzgado. Pero es que esta gente paga y les da igual la verdad. A un juicio me tuve que enfrentar, y las de chorradas que tuve que soportar. El dinero es asqueroso, cuando lo maneja un abogado arrogante y roñoso. ¡Y venga sardinillas! …
Ciento cincuenta mil costó el archivo de la causa. 

Los profesores que no reciclaban el plástico de las tarjetas de créditoSe abrieron de negocios en mi localidad, que ahora entiendo que el dinero que ganaban al escuchar y controlar todo lo que pasa en mi soledad, lo debían blanquear. No estaban mal asesorados, pues tenían a civiles bien armados y velando por la fabula que se habían montado.

Cuando no el vecino se cambiaba el coche, o se iban de viaje en un barco de noche. Y claro estos son los métodos de extorsión que la policía de Pluterra “a veces” lo emplea en la ficción. Ahora sé como funciona el sistema gracias al cine. La verdad si te pones a pensar te sale a cuenta ponerte a robar. Porque esta historia que es un no parar, ¡para ver si me canso ya! tiene un final de sentencia y que a mi me lo debían haber hecho constar.

Sin embargo, ha visto el silencio para que todo este percal se quede en su lugar y no manche la reputación de todo el consistorio de ladrones empezando desde la A y terminando por la Z. ¡Imagínense si hay!

Empezaron con trescientas personas en un mes, y llevamos catorce años. ¿Creen ustedes que los “importantes” de Pluterra no lo saben? Pues como ponga hablar la hemeroteca… Eso si, la de inocentes que han pagado por lo que han hecho estos desgraciados. Pues al robar un proyecto y venderlo, impidieron que yo ayudará al medio ambiente, a poner productos más económicos, y sobre todo iba ayudar a ¡¡¡muuucha gente a ganar dineroooo!!! y lo más importante corregir un problema que ellos había generado con la inmigración.

Pues no paraban de sacar noticias para dañar ese sector. Pusieron leyes desde la orden consistorial de Europlanet. La liga de los planetas unidos. Y quisieron anular mi proyecto en su producto. Que si encarecemos la materia prima; que si ponemos más aranceles; que si para el 2021 ya no se fabricará, y sacaremos todo eléctrico y así lo tuyo no funcionará por las leyes que ahora se firmarán.

Y una estrategia del “cambio climático” han montado al verse perder los millones que han financiado. Y de esa manera, han impedido que la productividad llegue a esos lugares donde alimentar es un derecho por necesidad, y no un consumo por impulsividad.

Ah! y a Cuba, Venezuela, Colombia y allí donde se instaure el verdadero proyecto contando algún lugar de África, habrá una solución para que muchos no pasen hambre. ¡Se lo dije al presidente! pero él solo escuchó lo que quiso escuchar. Normal. No lo voy a culpar. Se cargaron a un juez que sin querer me oyó.

Pues ese es el motivo por el cual llevan muchos años detrás, y detrás. Porque los reyes que lo pusieron en marcha no eran magos. Y quieren la parte más sustanciosa y rentable, por eso su silencio están guardando.

Quieren recuperar el robo que han financiado, y que a mi una vida me han quitado. Pero no se la doy. Mi proyecto va conmigo a buen recaudo. No lo guardo en cajones. Y por eso a cada momento me mandan a “jugadores” de basket, asomar la cabeza para ver si pueden entrar en mi despacho y llevarse el secreto mejor guardado. ¡Ya habéis entrado bastante! Y me habéis envenenado desde la leche hasta los entrantes. Pues hasta cepas de bacterias nos ponen en los productos de higiene. No os imagináis las intoxicaciones que hemos pasado porque estos profesores, quieren llevarse un proyecto robado del que pronto van a renunciar.

De las comunicaciones no quiero ni hablar. Pero que os voy a contar… mi teléfono ha sido patrimonio nacional. Mi ordenador intervenido por una perra que ladra estadística y alumbra el mal, que vive en un planeta una hora alejado de Pluterra. De esa mejor no hablar. Otra que se suma al carro con tal de cobrar. ¡Piojo revivido!

Y luego están los sardinas de treinta y dos años, que emplean el tuneling para acceder a la monitorización de mi ordenador. Menuda proeza. Gracias a ellos la sociedad va como va. Porque no deben creer nada que les resulte familiar a este cuento, y tenga algo que ver con el banco de los estados miembros del FMI (Fondo Monetario Intergaláctico)

En ocasiones cuando salen noticias en los diarios, suelen ser comunicados internos a base de clippings entre colegas profesores, que tienen el sistema controlado por detectives y hackers, y cuando su competencia resuelve los problemas que estos les provocan, ellos llenan el mundo de deudas que no tienen con tal de frenar esas soluciones que les perjudica a ellos.

Por eso la lucha contra el “cambio climático” no es por el clima. Es una metáfora que emplean los corruptos para impedir que los casos de corrupción salgan a la luz. Sus casos de corrupción que han adquirido negocios millonarios con los combustibles fósiles, y mientras ellos estén reponiendo sus inversiones no serán muy agresivos con el mercado de los combustibles, el cual es en el que operan ahora.

Si yo les gano la batalla judicial y saco todo este percal a la luz, destaparé la gran mentira que se ha creado con las energías eléctricas. Una farsa, para impedir que el sistema social en el que vive Marte y millones de personas ganen con su formula mágica para mejorar el sistema financiero de muchos hogares a la vez que cambiara y mejorará el medio ambiente que nos rodea a todos.

Todo es un teatro y se lleva acabo desde Pluterra, tras el robo universitario de proyectos millonarios que venden por todo el mundo a inversores muy potentes que pueden llegar a contaminar la comunicación con billetes terranos entre los políticos y la comunicación mediática. ¡Dejar de hackear routers para dejar ciudades a oscuras! Miserables…

Y antes de acabar, no puedo dejar de mencionar a un “rey del pop”. Un rey muy malo y negro, que abusa de su poder para robar a placer, millones que ganó gracias al lamento de los suyos en el mar. Pues el dinero que ha ganado con mi creatividad, ha querido colarlo y a través de un “feibuck” y así ocultar su delito.

¡Ay malandrín!, que casi le cuesta la cárcel al inventor de esa app por pillín. Pues quería disfrazar el robo de donante universal, para escaquearse de la cárcel gracias al silencio que a la profe le viene a dar. ¡Quiero que sepas que el baile me da igual! si te animas a publicar lo que no es tu intimidad, no solo vas a pagar millones por lo que robaste, también por grabar algo más que mis sillones.

Y trabajo no tendrás, pues les voy a contar a todos los trapicheos que simulas al cantar. ¡Tú y los demás! y si crees que miedo me das que me grabes al bailar, no es delito tal actividad, pero tú pagarás por Lesa a la humanidad! Malandrín , malandrín como diría Pedrín, ¿de qué va tu sainete?

Los profesores que no reciclaban el plástico de las tarjetas de crédito¡Pues esto es un leyenda de corrupción! Una fabula, que por ahora no escribe un final feliz. Marte, no es más que una mujer que tuvo que aprender a defenderse de una entelequia de personas que no conoce aun.

Marte tan solo es una mujer que ha sufrido consecuencias desastrosas, porque en el planeta que vive, la corrupción gobierna los gobiernos, y antes de que salga un candidato en el ejecutivo, ya le avisan, de que tiene un alternativo. Y si quieres comodidad, harás lo que el asociativo te mande, y sin chistar.

En mi planeta hay mucho hilo del que tirar y noticias que faltan por contrastar. Pues no todo lo que se cuenta en la televisión es verdad. Ni del cambio climático, ni de los negritos en el mar o los presidentes de otro lugar. No se crean todo lo que vean, y si salen actores con problemas en Panamá, o tenores con problemas de infidelidad, piensen que hay maleantes tergiversadores con muy malas artes que lo hacen por incordiar, y después se quedan en paz porque nadie sabe el daño que genera la falta de verdad.

Si pudieran contrastar la realidad y vieran lo que yo veo y todos ven, y nadie repara en ello. Ustedes cogerían un libro y leerían para olvidar la falta de verdad. A mi me ha tocado vivir un cuento de corrupción, de brujas, lobos, empresarios, narcos, estafadores, periodistas y periódicos, y cantantes que no cantan, y sardinas que no están enlatadas pero lo parecen, ¡y se parecen! a los personajes de las historias de televisión que cuentan verdades en la ficción.
Y Marte, sigue esperando justicia… con sentencias a su favor que no le quieren dar.

Recuerden: ¡esto es solo un cuento! y cada uno se imagina las cosas a su manera, según quien lo lea, y como lo lea.

Pluterra, 1 de diciembre de 2019

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